Carta a la Sangha de Raphaël Doko Triet,
abad del templo

Queridos amigos / Queridas amigas:

En nuestra tradición no hay lugar para los dogmas, para ninguno. Las palabras de los Budas y de los Patriarcas son solo herramientas, medios al servicio de la Vía, que favorecen el despertar. No dejemos que las palabras se adhieran a nuestra lengua y que, de esa manera, quede fijo por los siglos de los siglos lo que tiene vocación de renovarse, de evolucionar como la naturaleza a lo largo de las estaciones.

Las palabras de los Budas y de los Patriarcas son solo herramientas, medios al servicio de la Vía

Un día un discípulo preguntó a su maestro si vigilaba a sus estudiantes para comprobar si cumplían con los preceptos.
El maestro contestó: «No presto ninguna atención a saber si aplicáis o no los preceptos. Solo observo vuestra manera de estar los unos con los otros
Esta respuesta no significa que no preste atención a los preceptos, al contrario, pero su forma no es dogmática. Lo importante es lo real; al observar las formas de sus discípulos lo que le importa es la totalidad de cada uno.
Respetar los preceptos no basta, solo es la mitad del camino, y vanagloriarse de respetarlos es mezquino.

Hay que dar un paso más, ir más allá, hasta la raíz; más que permanecer allá donde no se han de transgredir, dirigirse hacia el lugar en el que ya no podemos infringirlos. Si el objetivo es solo «no transgredirlos», transformamos los preceptos en dogmas. No hemos de olvidar la vida y, por lo tanto, practicar los preceptos de forma viva.
Esta forma de practicar es fuse, don, sosiego de la Vía.

De mi alma a tu alma:
Raphaël.