Historia

Historia2016-12-18T15:05:34+00:00

Una de las particularidades del zen reside en la transmisión de esta práctica de despertar de patriarca a patriarca en la India, en China luego en Japón para desarrollarse en Europa en los últimos decenios. La experiencia del Buda se ha transmitido sin interrupción, de maestro a discípulo, formando así un linaje continuo.

Por medio de algunos textos de maestros occidentales de la Asociación Zen Internacional (AZI) os proponemos descubrir los orígenes de una práctica antigua, nacida en la India hace 2600 años…

Orígenes del budismo zen

Buda era un hombre normal, aunque de noble cuna, ya que era hijo del rajá del clan de los Shakya. Nació hace 2.600 años en un reino pequeño del norte de la India, a los pies del Himalaya. Recibió una buena educación intelectual, física y artística, una formación destinada a hacer de él un noble perfecto

La vida tenía todo para complacerle, amaba a su mujer, amaba a su hijo… pero tomó conciencia de la enfermedad, de la vejez y de la muerte, unidas inexorablemente a la condición humana. En ese momento, inspirado por el encuentro con un religioso, Shakyamuni vuelve su atención hacia las escuelas filosófico-religiosas tan numerosas en la India de su tiempo. Deja a su familia, abandona el palacio, se adentra en el bosque con los ascetas y decide consagrarse a resolver el sufrimiento de la condición humana, a alcanzar la paz.

Estudia y practica las corrientes filosóficas de la época, algunas espiritualistas, otras materialistas; pero ninguna le satisface. Al final, casi desesperado, impulsado por una gran determinación, se sienta en la postura de dhyâna (zazen), decidido a no moverse hasta haber resuelto el problema de la vida y de la muerte.

Cuenta la historia que, tras haber atravesado todos los estados infernales de la ignorancia, la avidez y la aversión, tras haber vencido todas las ilusiones, encuentra en él la paz suprema y eterna. Llega hasta su corazón, naturaleza original, vacío de forma. A partir de entonces se le llama Buda, el Despierto, Shakyamuni, el Sabio silencioso del clan de los Shakya.

Continuará su postura sentada, clarificando el problema del sufrimiento: ¿cómo aparece?, ¿cómo se desarrolla?, ¿cómo liberarse de él? En ese momento establece los fundamentos de la enseñanza que expone durante toda su vida a sus contemporáneos.

Tras haber encontrado el camino del corazón y haberlo recorrido, es el primero que define una doctrina unitaria y razonable para la mente humana. Atravesó todas las ilusiones y se levantó sin miedo bajo un cielo vacío.

A partir de su despertar dedica su vida a invitar a sus hermanos a liberarse y a ayudar a los demás a conseguirlo.

Sus enseñanzas dan forma a los Sutras del canon búdico. Pero no olvidamos que sentado en equilibrio, totalmente inmóvil, sin pretender nada, despertó y comprendió el origen del sufrimiento y su remedio.

Buenas gentes se unieron a él y se convirtieron en sus discípulos. Uno de ellos, Mahakashyapa, fue su sucesor y transmitió a su vez la esencia de la enseñanza a Ananda… Esta transmisión, de persona a persona, de maestro a discípulo, se ha perpetuado sin interrupción hasta nuestros días.

Por eso nosotros, practicantes del zen, somos discípulos de Shakyamuni Buda: oímos su enseñanza, continuamos su práctica.

El budismo Chan en China

El Budismo llegó a China a principios de nuestra era a una tierra ya rica culturalmente; dos importantes corrientes de pensamiento la habían fecundado desde hacía siglos: el taoísmo y el confucianismo. A su paso por China la expresión del mensaje del buda se impregnó de la cultura de este gran país manteniendo, al mismo tiempo, su autenticidad.

Para comprender la evolución actual del zen Sôtô es interesante bucear en sus fuentes, estudiando, especialmente, uno de los períodos más ricos del budismo, el de la difusión del Chan en China, del siglo VI al siglo XIII. Estos siete siglos pueden dividirse en tres grandes períodos.

Primer periodo (siglos VI y VII)

Durante los siglos VI y VII, el Chan se desarrolla en China a partir de la llegada de un monje indio, Bodhidharma. Esta época en la que leyenda e historia se confunden, es la de los patriarcas fundadores: Bodhidharma, Eka, Sôsan, Dôshin y Kônin, y, como punto culminante, el sexto patriarca Daikan Enô. Enô tuvo dos principales sucesores: Nangaku Ejo y Seigen Gyoshi, que están en el origen de todos los grandes linajes que surgieron posteriormente.

Segundo periodo (siglos VII al X), edad de oro del Chan

Del siglo VII al siglo X, proliferan los linajes en la transmisión del Chan. Muchos de ellos se extinguirán, pero otros están en el origen de las cinco grandes escuelas que surgen más tarde. En la época de Hyakujô (siglo IX) se fundan los primeros monasterios Chan con reglas propias. Dôshin ya había establecido las bases de una primera regulación: Hyakujo prosiguió su obra e instituyó la famosa regla: «Un día sin trabajar, un día sin comer.» Asistimos al nacimiento del samu.

Esta época es la de los primeros textos fundadores del zen Sôtô, como el Sandokai y el Hokyo Zanmai. Época de extraordinaria creatividad y famosos maestros como Nangaku, Sekito, Tokusan, Basô, Yakusan, Tôzan, Hyakujô, Seppô, Rinzai, Nansen o Joshu, que pertenecen a diferentes linajes y desarrollan una enseñanza original con formulación propia.

Por ejemplo; Tôzan y Sôzan, considerados los fundadores de la escuela Sôtô, han creado numerosas y conocidas fórmulas como los cinco rangos (go i), los tres caminos, las tres caídas, las tres huídas, etc…

Todas estas fórmulas y expresiones diferentes debían permitir que los discípulos evitaran las trampas de la comprensión intelectual, sacándoles de los derroteros de sus anteriores conocimientos y haciendo que despertaran a la realidad de la vía del Buda.

Algunos de estos maestros estaban a la cabeza de comunidades muy importantes, formadas a veces por más de mil monjes y tuvieron gran número de sucesores en el Dharma. Por ejemplo, Seppô transmitió a cincuenta de sus discípulos.

A este período se le llama la edad de oro del Chan; en esta época aparecen las cinco escuelas o cinco casas: Hôgen, Ummon, Igyô, Sôtô y Rinzai. Las historias y anécdotas de los patriarcas de estas escuelas se han convertido en referentes para los estudiantes y están en el origen de lo que se llamará más tarde koan o caso público.

Tercer periodo (del siglo X al siglo XIII)

En este contexto particularmente rico y prolífico se abre el tercer período de expansión del Chan (dinastía de los Song), que ve surgir una literatura cada vez más refinada y escuelas que establecen su particularidad con tal rigor que los remedios producen en sí mismos nuevas enfermedades. Así en el siglo XII se desarrolla la famosa (verdadera-falsa) polémica entre Wanshi Sogaku, del linaje Sôtô, y Daie Sôkô, que redactó el Hekiganroku, antología y comentarios de koans del linaje Rinzai.

A Wanshi Sogaku (1091-1157) se le considera aquel que reanimó un linaje Sôtô moribundo devolviendo el verdadero sentido a la práctica de shikantaza. Zazen se había convertido, poco a poco, en una práctica quietista desprovista de espíritu de despertar, en la que los monjes dormitaban más que meditaban. A fuerza de estar absortos en un estado próximo al vacío mental, los monjes ya no podían responder a las exigencias de la vida cotidiana, sobre todo en sus relaciones con los laicos.

Para responder a las críticas y a la desaprobación de los muchos maestros y, sobre todo, de Daie Soko, Wanshi escribió sus textos más profundos, como por ejemplo el Mokushoka en el que la práctica de shikantaza recupera su dimensión y su misterio.

Tendo Nyojô transmitirá el shikantaza puro al joven Dôgen llegado de Japón en busca del auténtico Dharma.

El zen en Japón

El budismo se introduce en Japón hacia el siglo V. Con mucha rapidez se desarrollaron diferentes escuelas de origen coreano o chino junto a la religión autóctona, el Shintô (la «vía de los dioses»).

Dogen Zenji

En torno al siglo XIII el budismo japonés, ya próspero, se renueva profundamente gracias a varios reformadores excepcionales. Uno de ellos, el maestro Dôgen (1200-1253), implanta en el país la rama Sôtô (en chino, Caodong) del budismo zen (Chan). La vía recibida de su maestro, Nyojô (en chino, Rujing) se centraba en shikantaza, simplemente sentado, el zazen practicado bajo la dirección de un maestro y entendido, no como proceso de progresiva liberación de las ilusiones, sino como acceso inmediato y universal al despertar del Buda y de los patriarcas.

Al maestro Dôgen se le considera uno de los más profundos y más originales pensadores que Japón haya conocido. Su obra capital, el Shôbôgenzô (El Tesoro del ojo de la verdadera Ley), reúne 95 fascículos escritos en diferentes períodos de su vida y para diversos públicos. Su despertar se expresa igualmente en las reglas que redactó para su comunidad monástica (Eihei Shingi, la Regla pura del templo de la paz eterna).

Una de sus mayores innovaciones fue proponer los mismos preceptos para laicos, monjes y monjas, y reducirlos a 16 (frente a los 350 para monjas, 250 para monjes y 48 para laicos). Además de su tarea de enseñanza fundó dos templos, de los cuales uno, Eihei-ji, Templo de la Paz eterna, es hoy uno de los principales templos del zen Sôtô en Japón.

Si al maestro Dôgen se le considera el «padre» de la escuela Sôtô, al maestro Keizan (1264-1325) se le considera la «madre». La escuela Sôtô reconoce unánimemente al maestro Keizan como aquel que difundió la enseñanza del maestro Dôgen en Japón y garantizó que esta escuela se perpetuara en el país. Su obra capital, el Denkôroku, Libro de la transmisión de la luz, definió la genealogía de los maestros del zen Sôtô estableciendo al maestro Dôgen como quincuagésimo primer sucesor del Buda Shakyamuni.

Keizan Zenji

Por otra parte, el maestro Keizan jugó un papel muy importante en el establecimiento de los rituales de la escuela, trabajo cuyos desafíos eran muchos y muy profundos. Instaurando un calendario litúrgico, unió de manera concreta la «práctica continua» del maestro Dôgen y el movimiento cíclico del universo (fluir de los días, de los meses y de los años). Al desarrollar o introducir rituales que no concernían solo a la comunidad monástica, favoreció el acercamiento entre los monjes y el resto de la sociedad. Aún hoy, los contactos más numerosos de la población japonesa con el zen son a través de las ceremonias funerarias.

El maestro Keizan fundó varios templos, entre ellos Sôji-ji que es el segundo templo zen Sôtô más importante de Japón. Tuvo numerosos discípulos, algunos de ellos de gran valor.

Formada por esa doble herencia, la escuela Sôtô después se desarrolló ampliamente, llegando a todas las capas sociales de la población japonesa. En nuestros días cuenta en Japón con 15.000 templos, 30.000 monjes o monjas que pueden casarse y fundar una familia. Muchos de ellos, tras su formación, dejan el monasterio para ocuparse de un templo de dimensiones más modestas. Algunos enseñan budismo y favorecen la práctica de zazen de los laicos.

El maestro Taisen Deshimaru y la llegada del zen a Europa

Occidente descubre el budismo en el siglo XIX y desde esa época suscita gran interés: es el nacimiento de los estudios búdicos, las primeras traducciones y el entusiasmo de algunos medios intelectuales. La tradición zen se da a conocer algo más tarde por medio de las obras de Daisetz Suzuki que tuvieron gran influencia antes y después de la Segunda Guerra mundial: se trata, sin embargo, de un acercamiento esencialmente intelectual que concierne más bien a la tradición Rinzai. Por su parte, la práctica del zen Sôtô se difunde en Occidente a partir de los años 60, primero en EEUU, después en Europa con la llegada a París en 1967 del maestro Taisen Deshimaru.

El maestro Taisen Deshimaru (Yasuo era su nombre laico) nació en 1914 cerca de la ciudad de Saga, en la isla de Kyushu. Su padre era un ciudadano importante que dirigía el sindicato de pescadores local. Su madre era ferviente seguidora del budismo Jôdô Shinshu (escuela de la Tierra pura) fundada por Shinran; ella le transmitió la fe en las enseñanzas de esta escuela. También recibió la influencia del espíritu del bushido que dominaba en aquella época en Japón, sobre todo en la ciudad de Saga, lugar destacado del espíritu de los samuráis.

En 1935, mientras realiza estudios de economía en Tokio, comienza a practicar zen Sôtô con Kôdô Sawaki roshi, uno de los grandes maestros del zen del siglo XX, que entonces era godo (instructor de los monjes en el dojo) del templo de Soji-ji, uno de los principales templos de la escuela Sôtô. Deshimaru desea ser monje pero Sawaki roshi le anima a practicar continuando con su vida laica, así lo hace a lo largo de los treinta años siguientes. Durante la guerra, declarado no apto por miope, pasa varios años en Indonesia adonde volverá más tarde.

En 1965 Kôdô Sawaki, antes de morir, le da la ordenación de monje. Taisen Deshimaru siente que ya ha resuelto las contradicciones que vivía entre los aspectos material y espiritual de la vida, y entre las enseñanzas del Jôdô Shinshu y del zen.

En 1967, invitado por un grupo de franceses seguidores de la macrobiótica, viene a Francia y se entrega totalmente a la enseñanza de zazen y de la tradición zen. Es el momento favorable y su misión tiene rápidamente gran resonancia. Al cabo de algunos años multiplica las conferencias y las sesiones de práctica, traduce los textos fundamentales del zen, publica obras y crea la Asociación Zen de Europa (que se convertirá en Internacional – AZI): el número de sus discípulos aumenta y funda numerosos lugares de práctica. Poco a poco Japón también reconoce su actividad. Recibe la transmisión del Dharma de Yamada Reirin roshi en 1970, después, en 1976 se le nombra Kaikyosokan (superior de las actividades misioneras) para Europa.

A partir de ese momento, su obra misionera adquiere mayor amplitud y desemboca, en 1979, en la creación del templo de la Gendronnière. Al mismo tiempo, el creciente número de discípulos, el trabajo de implantación y adaptación de la tradición, la gestión de todo ello, exigen un esfuerzo cada vez más importante. Proyecta traer a otros enseñantes japoneses para que le asistan, pero en 1981 cae enfermo. Taisen Deshimaru roshi fallece como consecuencia de un cáncer el 30 de abril de 1982 en Tokio.

Dotado de una energía excepcional, a Taisen Deshimaru roshi le guiaba una inquebrantable fe en la práctica de zazen, en la enseñanza pura de los budas y de los patriarcas del zen, y en la importancia de esta práctica y de esta enseñanza para la civilización futura. A pesar de que no nombró sucesor directo ni dio la transmisión oficial (shiho), transmitió esta fe a numerosos discípulos a los que él había formado, entre los que había designado a varios para ser futuros maestros.

Fundador del zen en Europa, Taisen Deshimaru implantó de forma duradera la tradición viva del zen en una tierra nueva, hace ahora 50 años.