Con gran pena me he enterado de que nuestro querido Fernando Rodríguez ha fallecido. Fernando fue el primer residente de Seikyuji, con su muerte vuelven a nuestra memorias los inicios de la Morejona. Un monje generoso, de fuerzas y debilidades maravillosas, que habitó nuestro templo cuando todavía era una granja en medio del campo andaluz. Su presencia y su práctica hicieron que poco a poco se convierta en Seikyuji. Las condiciones en las que vivió fueron muy a menudo difíciles, sin embargo, cada vez que evocábamos aquella época, él solo guardaba bellos recuerdos.
Organizaremos una ceremonia grande y bella en su memoria. Todos le debemos mucho por lo que era y por lo que hizo. Nuestro templo tiene en lo más hondo el recuerdo de este monje de corazón puro. Pienso en él con todo cariño. Raphaël Doko Triet