Al levantarte de madrugada y dirigirte al dojo con paso firme, incluso la luna arriba en el cielo te acompaña.
En la cocina con un simple grano de arroz construyes el templo más noble al Buda.
Al atravesar con delicadeza y sin herirla, la tela del kesa en un solo punto, elevas una ermita en la que todos los budas descansarán gozosos.
Al dar un simple paso en el camino de ronda tras el zazen hacia la tumba de Sensei, en Seikyuji, inicias un camino en el que todos los practicantes del futuro encontrarán naturalmente su vía.
Al arrancar una simple brizna de hierba en el patio de los limoneros de nuestro templo, manifiestas con dignidad las antiguas y nobles maneras de los viejos Budas.
Al sentarte en el noble asiento de los váteres, tomas asiento en el trono en el que todos los patriarcas se han sentado.
Al final de la tarde, cuando cae la noche, al acostarte en la cama te dispones para una noche de sueño con todos los antiguos.»

Raphaël Triet.

Teisho «Compasión y sentimientos» 2-06-20